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XXI Cross de la Pedriza

Domingo 2 de Octubre, XXI edición del Cross de la Pedriza, prueba puntuable para la Copa de Hierro de Carreras por Montaña.




A las diez de la mañana, previo control de dorsales, se daba la salida a los más de 350 corredores que nos dimos cita para afrontar los nada suaves, 19,600 km de los que constaba la prueba.


La primera subida hasta la Gran Cañada se hizo bastante llevadera, la amplia hilera de corredores no permitía ni un ligero trote, creo que este año ha habido mayor participación y eso se ha notado.

Una vez dentro de la Senda de las Carboneras los corredores nos hemos empezado a espaciar y se ha empezado a correr, claro... en las zonas donde la pendiente lo permitía.

En la bajada hasta el Collado de la Dehesilla he disfrutado como un niño. Es una zona bastante técnica y pedregosa, lo que me ha permitido pasar a bastantes corredores y situarme al comienzo de la subida a Mataelvicial con poca gente, o eso creía yo. En menos de cincuenta metros atasco de nuevo.

Desde el Collado de la Dehesilla hasta las Torres es la zona más dura del cross, son cinco kilómetros y medio de subidas duras y con muy pocos tramos donde se pueda correr. Ha sido donde las piernas han empezado a ceder un poco ante el cansancio, por lo que me lo he tomado con bastante tranquilidad viendo como a los que había adelantado anteriormente me pasaban.

La posición en la que te mueves dentro del grupo en una carrera de montaña es muy relativa, hay momentos en los que parece que te vas a desfondar y en cinco minutos estás recuperado, el terreno por el que se transite en ese momento y las cualidades técnicas de cada corredor tienen mucho que ver.


A partir de las Torres comienza lo que mejor se me da, la bajada, asi que tras unos metros lentos para que las piernas se pudieran oxigenar, me he tirado con toda la pruedencia que permite el cansancio acumulado, buscando a los corredores que me habían pasado en la subida a las Torres. Antes de llegar a los Llanos ya los había alcanzado y pasado, pero mi cabeza no dejaba de pensar en la última subida que nos tenían preparada al Collado del Cabrón.


 Tras pasar el Prado del Peluca y realizar un pequeño parón en el avituallamiento, comienzo la subida al más que nunca  Collado del "Cabrón". Crucé los dedos para que nos metieran por la zona de las zetas, zona de menos pendiente y más corrible, pero cuál fué mi contrariedad, al ver a los pocos metros que la zona que tenian balizada era la directa, la zona más fuerte, comprendí al instante que había dado más de la cuenta en la bajada. Tocaba sufrir.

Ha sido el peor momento de la carrera, las piernas se negaban a tirar hacia arriba comenzándome a sentir vacio, medio apajarado. Mis compañeros de grupo no iban mucho mejor, uno de ellos sufrió un tirón en el abductor que lo dejo clavado en el sitio. Por fin oigo los ánimos de la gente, bajo la mirada al suelo, no quiero ver la pendiente, y sin darme cuenta me están pidiendo el chip para tomarme el tiempo de paso.

Comienzo la última bajada hasta meta, dos kilómetros y medio que se me han hecho interminables. He tenido momentos en los que la cabeza me pedía parar, menos mal que un par de corredores que me han pasado y el rumor de la meta me ha hecho llegar sin detener.

 
Foto cortesía de Andrew Running Planet

Tiempo en meta: 3h27' --> 166 de la General

¡¡¡Misión cumplida!!!


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