martes

VI Media maratón solidaria Somosierra

Tras una larga espera para retirar el dorsal y un café rápido para calentar motores (gracias Carlos), me sitúo juntos con los compañeros en la linea de salida, su visión me inoculó sensatez y moderación, vaya pedazo de cuesta para empezar.



Nada más salir me eché a la derecha dejando pasar a los más intrepidos, fue cuando vi a mi compañera Belén como se despegaba ganando metros con facilidad, lo de esta dama de la montaña me tiene gratamente sorprendido. En esta ocasión no me dejé llevar por la marabunta, quería hacer la mayor parte de la subida en un modo bastante aeróbico y dar el resto al final. El pensamiento y la intención eran buenas, pero según fueron pasando los kilómetros me di cuenta que no era mi día. Por el kilómetro tres-cuatro empecé a sentirme a disgusto, aunque mantenía un ritmo lo más aeróbico posible la respiración no era natural, me notaba forzado.


El recorrido de la carrera discurre casi en su totalidad por pista forestal con tramos, aunque cortos, de bastante pendiente. En el kilómetro cuatro aproximadamente, se abandona la pista y se coge una trocha con una pendiente media cercana al 40% que da salida a otra pista forestal la cual ya no se abandona hasta culminar en el Pico de la Cebollera, o el Pico de las Tres Provincias (límite de las provincias de Madrid, Guadalajara, Segovia).
Mientras subía por la trocha la niebla empezó a asediarnos cosa que casi agradecí, así no puede ver aunque si sentir la pendiente, fue al salir a la pista forestal cuando mis impresiones sobre mi estado me dieron la razón, vaya medio globo que llevaba. La voz de mi compañero de sufrimiento, Rafa, diciendome que quedaba poco me animó. Al coronar el pico solo cogí un trozo de naranja y una galleta que me pasó Rafa, él si se avitualló bien, se le veía con fuerza.

El inicio de la bajada la hice con mucha prudencia, el viento recio que soplaba y el no poderme poner las gafas de ver, me acojonaron. Había momentos en que nos teníamos que tumbar hacia el lado que bufaba para no desequilibrarnos, puedo decir, que me sentí como en mis primeras carreras de montaña, tenía algo de canguelo.

Según fuimos bajando gané en seguridad, el terreno era más corrible y podía ver mejor, pero las malas sensaciones ya estaban ahí. Rafa iba mejor que yo y le dije que se fuera pero no quiso, cosa que le agradezco, me obligué a seguir corriendo salvo algunos tramos cercanos a meta que los subí andando.


La entrada en meta la hicimos en 2h 20' quedando clasificados en el 103 y 104 de la general y en el 20 y 21 de nuestra categoría.

LLevo un par de carreras en montañana en las que no estoy encontrado resultados, creo que voy a tener que modificar algo. Habrá que estudiarlo.


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4 comentarios:

  1. Hay días que la cosa no va, particularmente esa subida la tengo atragantada, incluso haciendo senderísmo ...
    Buena foto inicial, con alguna nueva incorporación importante ;-)

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  2. Enhorabuena Miguel, sobre todo si las sensaciones no acompañaban. Confío que para la próxima te notes más fino. Un besote

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  3. esa foto bajando muestra cuando uno domina el tema... yo parezco un pato...

    buena carrera a pesar de todo, hay días mejores

    un fuerte abrazo, mister

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  4. Me habría apuntado, pero no tenía ni idea de esta prueba.
    Quiero volver al monte. Tropiezo una y otra vez en el asfalto.

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